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Degradat

Las Infusiones

 

Recuperando tradiciones

La mayoría de hierbas, flores, frutos y raíces silvestres comestibles que conocemos hoy en día, son gracias a brebajes que se han hecho durante siglos en muchos hogares, sea para fines medicinales, nutritivos o por el simple placer del buen gusto.

Estas tisanas e infusiones a veces también contenían alcohol, seguían el ritmo de la naturaleza. Las mujeres eran las encargadas de hacer la recolección silvestre y sabían perfectamente cuándo y dónde debían cosechar.

No es lo mismo coger una flor por la tarde que a primera hora de la mañana, sus propiedades y sabor varían considerablemente. Cada planta tiene un protocolo y por tanto se debe observar la naturaleza para hacer una buena recolección. Las plantas aromáticas se han de recoger por la mañana justo inmediatamente después de sacudirse el rocío, pero antes que el sol las haya calentado demasiado como para haber evaporado sus aceites esenciales.

La técnica de recolección también es importante: manual o mecánicamente, pero sobre todo hay un aspecto importantísimo a tener en cuenta: el procesamiento, conservación y almacenaje de las hierbas, frutos y flores. Las condiciones para que una infusión o tisana sea de calidad óptima y no contenga residuos dependen de estos factores.

Últimamente se han puesto de moda las infusiones y tés con mil sabores que van más allá de la manzanilla, el poleo, la hierba luisa, el té negro y verde. Pero estos sabores, ¿son originales? Entiendo que si nos venden una infusión con sabor a plátano y fresa, la fruta debe existir con las muchas técnicas que hay hoy en día de liofilización y deshidratación. Porque si no estaríamos hablando de una golosina industrial con ¡colorantes y saborizantes!

Las infusiones deben continuar siendo SANAS y por tanto los ingredientes que se añaden también.

Yo todavía tomo infusiones con hierba y fruta fresca, del tiempo, porque en cada estación la naturaleza nos regala un auténtico botiquín preventivo para reforzar nuestra salud. Mis generaciones pasadas se tomaban las infusiones y tisanas en novenas, así si se encontraban resfriados hacían una novena (9 días) bebiendo tisanas de tomillo y saúco.

Hay una infusión para cada momento del día, por la mañana van muy bien las estimulantes como los tés, el romero, fruta ácida; después de comer, las reinas son las digestivas con menta, poleo, hinojo, regaliz, anís, anís verde, manzanilla... a media tarde y por noche las que contienen frutos rojos, canela, y flores como el jazmín, las rosas, el hibisco, el espliego...

Pero sobre todo ya que hemos conseguido recuperar la magnifica tradición de tomar infusiones, hagámoslo bien para podernos beneficiar de sus efectos terapéuticos, asegurando que los ingredientes que contienen son reales, limpios, buenos y de la máxima calidad, a poder ser ecológicos.

Iolanda Bustos

Cocinera, escritora, comunicadora y docente especialista en botánica

www.iolandabustos.com

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